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El exsenador consideró que actualmente gobiernos tanto federal como municipales han apostado por una banalización de la forma de gobernar culpando a administraciones anteriores, “un recurso que se acaba pronto”
01:04 martes 12 febrero, 2019
San Luis
Octavio Pedroza Gaitán, durante su participación en el espacio informativo de Érika Salgado opinó que recientemente gobiernos como el federal como estatales y municipales han apostado por una forma de gobernar un poco sui-géneris, que les ha impedido entender el verdadero propósito que tiene el gobernar durante 6 o 3 años de sus cargos elegidos democráticamente.
Sostuvo que más allá de solamente generar agenda periodística por medio de conferencias mañaneras, no solamente se trata de que cada mañana se generen expectativas o esperanzas en promesas que tal vez no se puedan cumplir, sino que también algunos gobernantes han basado su discurso en meramente quejarse de las administraciones que los antecedieron, un recurso que Pedroza Gaitán advierte se acaba pronto y no da soluciones.
“Aquel que se centra simplemente en señalar lo pasado y voltear para atrás… gobernando con el retrovisor en lugar de ver para adelante es muy malo. El discurso de que los que los antecedieron fueron corruptos e ineficaces se termina muy pronto… no se pueden transitar 6 o 3 años echando la culpa a los anteriores. El bono democrático se diluye rápido, no con pretextos banales, no se puede engañar a todos durante todo el tiempo, el bono democrático se termina rápido si no hay resultados”, advirtió.
En este sentido Octavio Pedroza reconoció que 2 meses es poco tiempo para evaluar la gestión de un nuevo gobierno, sin embargo sostuvo que lo que mal empieza mal acaba y que las primeras acciones que han dejado ver las nuevas administraciones marcan el rumbo que tomarán en el futuro y por lo tanto tratar de personalizar la figura de un gobierno en una sola persona no conviene en ninguna de las circunstancias.
“Uno de los factores que caracteriza el gobierno es el equipo que lo integra. Un gobierno no puede supeditar su desempeño por el apellido de quien lo encabeza, menos por las banderas que enarbolo en su campaña… resultados es lo que espera la ciudadanía. El que gobierna pensando en la permanencia de la próxima elección se arriesga a ser devorado por su propia ambición, el verdadero estadista gobierna arriesgando su prestigio, porque pone en sus miras la trascendencia de haber servido a los suyos aunque el precio sea el no lograr el reconocimiento o el aplauso fácil”.