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Mucho se habla de su carrera y del legado que dejó en el rock al lado de The Doors
16:48 lunes 4 septiembre, 2017
VIRALES
Hoy se cumplen 45 años de la muerte de Jim Morrison, el legendario Rey Lagarto que murió a los 27 años en una bañera a causa de un infarto, que, se dice solo fue una versión oficial para esconder el verdadero motivo, una sobredosis de heroína. Mucho se habla de su carrera y del legado que dejó en el rock al lado de The Doors. También se le recuerda por ser uno de los integrantes del llamado “club de los 27” y por la vida de excesos que llevó.
Sin embargo hoy queremos recordarlo por la historia de amor que vivió con Pamela Courson que es igual de caótica que la vida del vocalista de The Doors.
El 3 de julio de 1971 en un departamento de la calle Beaureillis en París, Jim Morrison se encontraba durmiendo al lado de Pamela Courson, su eterno amor. La salud de Jim Morrison se había deteriorado meses atrás, el legendario rockero llevaba tiempo tosiendo y escupiendo sangre, pero nunca hizo nada al respecto, ni tampoco sus compañeros de banda.
Aquella noche, mientras dormía al lado de Pam, Morrison despertó tosiendo. Fue al baño y llenó la bañera para meterse un rato, quizá el agua caliente podría hacerle bien, sin embargo, la combinación de drogas que lo invadía provocaron que se quedara dormido y se ahogó. Cuando Pamela, quien también se encontraba inmersa en un cóctel de drogas, reaccionó ya era demasiado tarde, Morrison había muerto.
La versión que los médicos y las autoridades dieron era que el también llamado “poeta maldito” había muerto de un paro cardiaco. Versión que fue cuestionada durante mucho tiempo.
Jim y Pamela se conocieron en 1965, ella tenía diecinueve años y él veintidós. Morrison aún no era famoso, apenas comenzaba a despegar su carrera, sin embargo el rockero siempre tuvo problemas con el escenario y cuando subía tenía que hacerlo muy drogado para vencer el miedo.
Morrison siempre rompía las reglas, a veces cantaba totalmente de espaldas al público, a veces le gustaba despojarse de su vestimenta, y otras veces, gustaba de cambiar la letra sus canciones como en The End, cuando tocó en el bar y le pareció prudente cambiar la letra por un verso que decía “Father?/ Yes, son/ I want to kill you / Mother?/ I want to…¡fuck you”. Aquel episodio le valió que lo corrieran del lugar, sin embargo, también se ganó el sello de Paul Rotchild, quien estaba entre el público y era dueño de Elektra Records.
Conforme su fama aumentó, la cantidad de drogas que consumía también iba en ascenso y Pamela comenzó a seguirlo a ese ritmo, además de que tenía miedo de que si no lo hacía podría perderlo, pues había miles de chicas dispuestas a ocupar su lugar.
Para 1969, The Doors era la única banda estadounidense capaz de competir con The Beatles o Rolling Stones. Pero Jim siempre tuvo problemas con la autoridad y después de grabar L. A. Woman en 1971, su último álbum, Jim decidió dejar la banda y se fue a vivir con Pamela a París, dedicado totalmente a su faceta poética.
Sin embargo poco después Morrison murió y Pamela heredó todos sus bienes, pero ella solo quería volver a reunirse con el cantante y en 1974, Pamela Susan Courson murió a los 27 años, a causa de una sobredosis de heroína.