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#ESNOTICIA
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Seguimos conmocionados. El impacto de la epidemia, aún en su ligero descenso, no deja de ser inquietante. Seguimos en Semáforo Naranja, mientras que el país se empieza a pintar de amarillo
02:06 domingo 27 septiembre, 2020
QUEBRADERO
Seguimos conmocionados. El impacto de la epidemia, aún en su ligero descenso, no deja de ser inquietante. Seguimos en Semáforo Naranja, mientras que el país se empieza a pintar de amarillo. El paso siguiente es el amarillo y pese a la conmoción económica que nos abruma, no ha de perderse de vista el objetivo. El daño es terrible en todos sentidos. Naturalmente, los decesos representan la preocupación principal toda vez que producen desaliento y una tristeza profunda. A cuatro meses de que entramos a la fase de la Nueva Normalidad, tras el impacto brutal de la epidemia, el país ha ido recuperando poco a poco ánimo y actitud, también la confianza y hasta cierta esperanza. Hace 120 días todo el territorio nacional estaba en Semáforo Rojo Epidemiológico, entonces se pusieron en marcha estrategias orientadas a contener los efectos devastadores del virus. La planificación metódica en el plano federal y su instrumentación por cada entidad federativa ha hecho posible que ahora, el crecimiento en el número de decesos y contagios sea menos a uno por ciento diariamente. Lo anterior ha permitido que para la quincena del 28 de septiembre al 11 de octubre, de las 32 entidades federativas, 15 están en riesgo alto que es el color naranja, mientras que 16 pasaron al amarillo que representa el riesgo medio. Cuatro meses después del inicio de la Nueva Normalidad, por primera vez, un estado de la república alcanzó el semáforo verde, es Campeche. No se trata de un milagro ni de una feliz casualidad sino de la consistencia en el trabajo de las autoridades sanitarias, así como de la sociedad. Superar el rojo y pasar al naranja y luego al amarillo para alcanzar el verde es posible si se hace algo muy simple: continuar con las medidas de prevención e higiene, quedarse en casa si no hay labor esencial que realizar, lavarse las manos constantemente, utilizar con frecuencia gel antibacterial, utilizar cubre bocas en la vía pública y mantener la sana distancia. También, que en el sector productivo, comercio y servicios, se mantengan medidas de disciplina y control en las medidas de prevención a favor de empleados y clientes. En este caso, ese sector ha sido ejemplar, de manera notable en la industria donde las empresas se lo han tomado muy en serio y han cumplido con las medidas emitidas por las autoridades sanitarias y laborales. Regresar en San Luis Potosí a las actividades económicas y sociales como eran antes de la epidemia resulta imposible, pues se ha dicho que no existe riesgo cero frente al virus que en muchos países del mundo donde se creía ya estaba todo bajo control, han surgido rebrotes mortales. Lo que si es dable, es regresar a esas actividades en un contexto diferente, en el que priven nuevos hábitos de todos en nuestro quehacer diario, en cuyo caso, la auto protección a la salud es fundamental. A los potosinos nos costó mucho esfuerzo y disciplina para pasar del semáforo rojo al naranja y ahí nos hemos estancado pues aun hay un importante sector de la población, especialmente en la juventud, que no asumen con compromiso y responsabilidad las recomendaciones sanitarias. La Secretaría de Salud ha convocado una y otra vez a ese sector de la población a dejar actividades sociales que les ponen en riesgo, pero el llamado aún no tiene el eco suficiente. Las fiestas, reuniones, bailes y comilonas no dejan de realizarse, lo cual decididamente está mal. Es alentador que San Luis no regrese al semáforo rojo, pero ese no es el objetivo, la meta es pasar al amarillo y luego al verde, pero eso requiere de la participación de todos, no de algunos, de todos. En este septiembre de 2020 hemos visto lo nunca antes visto: arrancamos un ciclo escolar a distancia con todos los problemas que ello conlleva, celebramos las fiestas patrias con plazas y calles desiertas, el gobernador Carreras rindió su quinto informe de gobierno ante un reducido número de invitados, algo muy lejano a los días de fiesta política de otros años. Y no es para menos, vamos por los dos mil decesos y más de 22 mil contagios. La capital del estado es el municipio con más fallecimientos y contagios, lo cual es natural porque concentra junto con la zona metropolitana casi la mitad de la población del estado, pero eso no obsta para que en la ciudad se refuercen las medidas de prevención. Avanzar al semáforo amarillo es de suma importancia, de ello dependen consolidar la tibia recuperación de las más de 22 mil fuentes de empleo perdidas durante los primeros meses de la epidemia. Alcanzar el amarillo es muy importante para empezar a abrigar la esperanza de que de nuevo regresemos a las escuelas a las clases presenciales que solo son posibles con el semáforo verde. La meta es posible, solo hace falta el compromiso de todos.