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La epidemia de Covid-19 no ha amedrentado a los migrantes que con más tesón y fuerza que nunca
01:54 domingo 4 octubre, 2020
QUEBRADERO
Los migrantes mexicanos en Estados Unidos nos dan desde allá, una lección, una muestra ejemplar de solidaridad. Mientras que en México la epidemia es utilizada para ahondar las diferencias políticas, los paisanos trabajan arduamente para enviar dinero a sus familias. La epidemia de Covid-19 no ha amedrentado a los migrantes que con más tesón y fuerza que nunca, completan agotadoras jornadas laborales. Su pensamiento está en sus esposas, hijos, padres y hermanos que gracias a las remesas, tienen la posibilidad de sobrevivir. El Banco de México recién ha dado a conocer que de enero a agosto el monto acumulado de remesas ascendió a 26 mil 400 millones de dólares, lo que representó un incremento de 9.4 por ciento respecto del mismo período de 2019. Con todo y la drástica caída de la economía norteamericana, los migrantes mexicanos enviaron más dinero que nunca antes. Tan solo en agosto, las remesas representaron 3 mil 570 millones de pesos. Los 38 millones de mexicanos que viven y trabajan incansablemente en la unión americana parecen tener más noción de que los actuales, son tiempos de trabajo y unidad, no de rompimiento y politiquería. Se estima que en este terrible año de la epidemia, las remesas superarán los 40 mil millones de dólares, recursos que llegan a unos 10 millones de hogares en todo el país. La epidemia llevó al encierro obligado a millones de trabajadores, pero los nuestros migrantes no han hecho paro, ni siquiera el virus los ha detenido. No tienen tiempo para la indiferencia o la irresponsabilidad. En los campos de cultivo, en las fábricas o en las calles ponen en riesgo la vida por los suyos. Sus vidas son ejemplares. Ni la hostilidad de las autoridades ni la epidemia son obstáculo. Durante el último semestre los paisanos han sostenido un nivel de envíos histórico y es gracias a ello que cientos de miles de familias han enfrentado con decoro la crisis. Al cierre de septiembre ya habían muerto unos dos mil cuatrocientos y son parte notable del luto que envuelve al país. Tal vez muchos en México deberíamos tomar ejemplo de ellos. En este espacio nos hemos ocupado de la otra pandemia que asola a la nación durante la emergencia sanitaria. Hemos visto el desarrollo de la crisis sanitaria que ya ha cobrado más de 78 mil víctimas y de cómo en ese entorno, ha surgido una crispación política de máximo riesgo. Hemos sido testigos de cómo grandes sectores de la población no alcanzaron a entender durante los últimos meses la magnitud de la epidemia y desatendieron las medidas de prevención y cuidado a la salud. Hemos visto con impotencia la creación y difusión de cientos de noticias falsas orientadas a provocar pánico y de cómo los medios formales de comunicación han generado desinformación a través de posturas amarillistas. Hemos visto como partidos y actores políticos han tomado la epidemia como instrumento de guerra sucia para atacar a las autoridades, de manera especial a nivel federal, pero también ha ocurrido en las entidades federativas. Hemos atestiguado mil y un actitudes negativas a partir de la politización de la emergencia y se ha abierto la puerta al choque de frente entre autoridades de distintos niveles guiadas por el interés electoral. Pasan los meses y la unidad nacional sigue ausente. La situación sería distinta si hubiese unidad. El país, pese a ello, ha logrado contener el avance de la epidemia, pero el esfuerzo ha sido monumental. Allá, en los Estados Unidos donde se mantiene el foco principal de la epidemia a nivel mundial, nuestros migrantes siguen trabajando para generar divisas para los suyos. Acá, estamos empecinados en destruir.