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Por diversas exposiciones, de las que llegan unas tres por semana, en el Senado lo mismo se venden tlayudas oaxaqueñas que joyas y zapatos
07:54 lunes 30 abril, 2018
México
A veces el Senado parece otra cosa. Todavía es ese edificio de cristal, neutro y frío, de 3 mil 700 millones de pesos, pero en sus áreas al aire libre, e incluso en sus auditorios, huele a chicharrón y a pulpo con ajo, y lo mismo se venden tlayudas oaxaqueñas que joyas y zapatos. Hace unos días el diseñador Armando Mafud inauguró en el patio central una exposición de 46 de sus vestidos. "Es el diseñador favorito de artistas mexicanas y grandes personalidades, incluyendo nuestra Primera Dama", dijo al presentarlo la senadora María del Rocío Pineda Gochi. Las prendas se cotizaban entre 20 mil y 100 mil pesos. Los días que los legisladores acuden al Senado parece un mercado. Suena el llamado a la sesión, pero algunos están recorriendo las expo ventas, como la de pescado de La Viga, el 22 de febrero, o la joyería del 13 de febrero, organizada por la novia del senador Javier Lozano. En esa muestra el priista Emilio Gamboa compró un collar de 2 mil 850 pesos a la senadora panista Mariana Gómez del Campo; en la de La Viga apartó un pescado de más de mil pesos y se lo ofreció a una reportera. "El Senado se ha convertido en un gran centro de exhibición", dijo hace unos días la priista Lisbeth Hernández Licona en la terraza del Senado que da hacia Reforma, donde se organizó una expo venta de amaranto, "la alegría de los mexicanos". Según la oficina de prensa, hay unas tres inauguraciones por semana. Sin un reglamento de lo que se puede o no vender y exhibir en los espacios abiertos de la Cámara alta, cada senador lleva sus peticiones a la Mesa Directiva, presidida por el panista Ernesto Cordero. La mayoría se aprueba, aunque tienen que apuntarse en una lista. "Aquí hemos comprado pulseras, collares, artesanías, blusas típicas de Oaxaca y Chiapas, comida deliciosa; la verdad que hemos tenido muestras gastronómicas extraordinarias para disfrutar los sabores de México", dijo la priista Yolanda de la Torre. "Me acabo de comprar unos collares de alpaca, me he comprado aretes... soy muy chacharera", dijo la senadora del PT Luz María Beristáin. En cambio, el senador del PT Zoé Robledo se quejó de que la Mesa Directiva negó el permiso para un foro sobre medios alternativos, por lo que la solicitud tuvo que ser votada. Según una versión interna, el permiso se rechazó por la presencia de algunos medios considerados afines a Andrés Manuel López Obrador. A los senadores les gusta decir que el Senado es "la caja de resonancia del federalismo" y que por eso debe abrir sus puertas a los vendedores. "Tenemos que aprender a convivir con la gente que representamos", expresó Beristain. El perredista Luis Sánchez descartó que esas ventas interfieran en sus actividades, aunque admitió que ese espacio, al que los ciudadanos sólo pueden entrar previa cita, es aprovechado por los amigos de los legisladores. "Hay diversos artistas que tienen amistad con senadores y son invitados, eso sí", dijo. Los expositores aprovechan el espacio y reconocen a los legisladores que los apoyan. "Venimos a vender galletas, dulces y palanquetas de amaranto entre 10 y 15 pesos, se vende bien, aunque siento que hay otras formas más importantes en que podrían apoyarnos, como dar más presupuesto", señaló Jaime Morales Olivos, de la Cooperativa Agropecuaria Teocalli Tulyehualco. -- Reforma