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Este martes 19 arrancó con sabor a nostalgia, a recuerdo. Se cumplían 32 años del terremoto de 1985. En la ciudad se prepararon varios simulacros, para recordar, pero también para hacernos conscientes de la necesidad de estar preparados en caso de un sismo.
18:28 miércoles 20 septiembre, 2017
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Este martes 19 arrancó con sabor a nostalgia, a recuerdo. Se cumplían 32 años del terremoto de 1985. En la ciudad se prepararon varios simulacros, para recordar, pero también para hacernos conscientes de la necesidad de estar preparados en caso de un sismo. Todo parecía transcurrir en calma. Es más, los trabajadores de la delegación del ISSSTE, que se ubica en el edificio Puga, acababan de regresar a sus puestos de trabajo, después de realizar el simulacro. De pronto sonó la alerta sísmica, pero no le hicieron caso. Creyeron que se trataba del simulacro que acababan de vivir. No era así, San Luis estaba viviendo un sismo real. Alrededor de la 1:15 de la tarde en el estado de Morelos se presentó un sismo de 7.1 grados Richter, que afectó a varias entidades, incluido San Luis Potosí. Se trató de un movimiento telúrico de menor intensidad, que el de hace unas semanas, pero con epicentro muy cercano a la Ciudad de México y, por lo mismo, aunque fue menos fuerte, se sintió más, afectando incluso zonas asísmicas como San Luis. Por primera vez en su historia un sismo hizo despertar a San Luis. Se desalojaron por motivos de seguridad el edificio EME, Puga, Santiago, el edificio de los Servicios de Salud, el Hospital de Soledad. Y en otros muchos edificios altos de la ciudad, quienes estaban en ellos describieron haber sentido el movimiento. Es más, gente que estaba en el Centro Histórico de la capital, en escuelas de Rioverde y en la Presidencia Municipal de este último municipio, también sintieron el movimiento. Las lámparas se movían, no lo podían creer. ¿Por qué contamos todo esto? Porque siempre hemos creído que en San Luis no tiembla. Y hoy descubrimos que no es así. Ciertamente formamos parte de la llamada “Zona B”, muy poco proclive a sismos, pero cuando éstos se presentan, no en costas, sino en tierra, como ocurrió esta vez, en el Estado de Morelos, el movimiento se puede percibir en edificios altos. A veces participamos en simulacros, pero sin estar convencidos, sin entender su utilidad. Hoy la naturaleza nos puso a prueba, apenas unos minutos después de realizado el simulacro. Y hay que aprender la lección. La seguridad y la integridad física son bienes irrenunciables. Y para quienes viven en zonas sísmicas el trabajo de prevención se vuelve aún más importante. Hace unas semanas, cuando se presentó el sismo de 8 grados Richter los medios señalaron que no había tragedia, porque la Ciudad de México se había preparado durante años, en técnicas de construcción, en protocolos, hoy quedó demostrado que aún queda mucho por hacer. ¡Nuestra solidaridad y cercanía con las víctimas! Pero sobre todo un mensaje de esperanza. Retomando las palabras de León Krauze: “Milenaria, hipnótica, compleja, guerrera, obstinada, improbable, fascinante, sobreviviente...indestructible”, así es la Ciudad de México… lo creemos.