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Construir sobre terrenos irregulares es más costoso, pero la tendencia continúa
16:48 lunes 4 septiembre, 2017
Investigaciones Especiales
San Luis Potosí, México (16 de Noviembre de 2015).- San Luis Potosí es la quinta ciudad en México más densamente poblada por debajo de la Ciudad de México, León, Guadalajara y Monterrey, con un promedio de 100 habitantes por hectárea, por lo que las alternativas giran en torno al crecimiento y la infraestructura con la que se cuenta, así se detalla en el Plan de Centro de Población Estratégico de San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez que tardó 12 años en ser aprobado y que al momento sigue estancado en el vecino municipio.
El documento contempla tres áreas que serán urbanizadas en los próximos años y que se encuentran en la periferia de la ciudad: Escalerillas, Ciudad Satélite y la delegación de La Pila. Según lo comenta el catedrático de la Facultad del Hábitat de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Benjamín Alva Fuentes, la planeación de la ciudad tiene ya 40 años en cuanto a métodos, y puntualizó además que “San Luis Potosí lleva 15 años creciendo a un ritmo acelerado, y esta dinámica obliga a la ciudad a actualizarse y responder a los principales retos, entre ellos el control de las densidades y los límites de crecimiento.
Aseguró que la capital potosina requiere verse ya a nivel nacional como una ciudad media o grande, la cual comienza a incorporarse a la globalización con la creación de espacios habitacionales en zonas que hace no mucho tiempo hubieran sido calificadas como inviables para el establecimiento de fraccionamientos.
Alva Fuentes consideró que si bien, resulta más económico construir en la periferia que en el centro o la zona urbanizada de la ciudad, para ello se tendrían que considerar nuevas vialidades y la apertura al transporte, así como la instalación costosa de los servicios básicos, por lo que dijo que “el problema mayor además del crecimiento de la población, es la infraestructura que no soportará un alto patrón de crecimiento”.
Destacó que la vivienda de tipo económico se construye cada vez más retirada de la mancha urbana, lo que representa un déficit de servicios sobre todo en el Periférico Norte; sin embargo por el contrario “el crecimiento hacia el poniente se distingue más bien por construcciones amuralladas que ofrecen un esquema de estatus y comodidad, aunque a precios muy elevados. Un terreno en la zona poniente según se anuncia en los sitios oficiales de algunas empresas inmobiliarias suele tener un costo de entre 8 y 11 mil pesos el metro cuadrado.
Por su parte el urbanista Manuel Vildósola Dávila, consideró que el crecimiento hacia la zona poniente está determinado por la demanda de vivienda de tipo residencial, “que es la que se construye en este lugar”, además de considerar que el crecimiento “hacia los lados” no es el más adecuado, debido a que ello implica la segregación de la población, el encarecimiento del terreno, y “también implica un mayor costo, incluso para los constructores, ya que es mucho más caro construir sobre terrenos irregulares, como los que distinguen a esta zona de la capital”.
Finalmente ambos urbanistas coincidieron al manifestar que las autoridades municipales deben responsabilizarse del crecimiento de la ciudad y atender a las normativas que se han establecido a nivel federal, para evitar otorgar permisos de construcción sin un claro estudio de factibilidad y para lograr compactar a la población, pues destacaron que una opción que no debe pasar desapercibida, es primero buscar repoblar los huecos que hay en la mancha urbana, antes de irse a las orillas.