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El académico Julio Sancliment criticó el uso ideológico de la historia por parte de actores políticos y alertó sobre el riesgo de polarización
02:00 sábado 9 mayo, 2026
Queretaro
En medio del debate generado por las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sobre la situación política de México y la interpretación histórica de la Conquista, el académico Julio Sancliment Martínez llamó a analizar el pasado con mayor complejidad y evitar narrativas reduccionistas que, dijo, sólo alimentan la polarización política. Durante una entrevista radiofónica, el director del despacho de derecho del Tecnológico de Monterrey campus Querétaro afirmó que la caída de Tenochtitlan no puede entenderse únicamente como una confrontación entre españoles e indígenas, sino como un conflicto en el que participaron diversos pueblos mesoamericanos aliados con Hernán Cortés debido al dominio ejercido por el Imperio Mexica. “El error es pensar que fue simplemente España contra México. Muchos pueblos indígenas veían al Imperio Mexica como un poder opresor”, señaló. Sancliment reconoció los abusos cometidos durante la Conquista y el periodo virreinal; sin embargo, subrayó que dentro del propio mundo hispano surgieron voces críticas desde etapas tempranas. Citó a personajes como Bartolomé de las Casas, Francisco de Vitoria y Fray Antón de Montesinos, quienes defendieron la dignidad y los derechos de los pueblos indígenas. A decir del académico, la historia de México no debe dividirse entre “buenos y malos”, pues la identidad nacional se construyó a partir del mestizaje cultural entre lo indígena, lo español y otras influencias. “México es mestizo. Hablamos español, nuestras instituciones tienen raíces hispanas y nuestra cultura es una mezcla permanente”, expresó. El especialista también cuestionó lo que calificó como una estrategia política impulsada desde el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador y retomada por la presidenta Claudia Sheinbaum, basada —dijo— en dividir a la sociedad mediante discursos de confrontación histórica. Según explicó, el problema de fondo en México no radica únicamente en la interpretación de figuras históricas como Cortés o Porfirio Díaz, sino en la permanencia de estructuras políticas centralistas y autoritarias que, aseguró, han prevalecido a lo largo de distintos gobiernos. “El hiperpresidencialismo sigue siendo uno de los grandes cánceres políticos del país. Cambiaron los partidos, pero no el sistema”, sostuvo. Asimismo, consideró que actores políticos tanto de México como de España utilizan estos temas históricos para generar rentabilidad política y movilizar emociones sociales. En ese contexto, señaló que las recientes polémicas en torno a la visita de Díaz Ayuso y las reacciones políticas generadas reflejan cómo la historia continúa siendo utilizada como herramienta de confrontación ideológica, en lugar de servir para construir una visión crítica y plural del presente. Finalmente, Julio Sancliment advirtió que el verdadero desafío para México no está en “pelearse con los muertos de hace 500 años”, sino en atender problemas contemporáneos como la violencia, las desapariciones y la concentración del poder político. “La historia debe ayudarnos a entender quiénes somos para construir una sociedad más democrática, no para dividirnos”, concluyó.