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Marzo brilla en morado… ¿y el resto del año?
00:10 martes 3 marzo, 2026
Colaboradores
Cada año la escena se repite: edificios iluminados, foros institucionales, discursos solemnes y agendas saturadas alrededor del 8 de marzo. En San Luis Potosí ya está definida la ruta de la marcha que partirá a las 4 de la tarde desde la Alameda, con escala en la Fiscalía, paso por el Congreso, Plaza de Armas y cierre en Fundadores. La movilización social avanza con claridad. La pregunta es si la voluntad institucional lo hace al mismo ritmo.
Marzo se ha convertido en el mes más visible para hablar de igualdad, pero esa visibilidad también revela contrastes. Se organizan conferencias, se pronuncian compromisos y se colocan moños morados. Lo que no siempre se explica con la misma fuerza es qué ocurre en abril, en julio o en noviembre. ¿Las políticas públicas mantienen la intensidad cuando se apagan las luces simbólicas? ¿O el impulso se diluye entre prioridades presupuestales y tiempos políticos?
San Luis Potosí mantiene mecanismos formales para atender la violencia de género, y eso es un paso importante. Sin embargo, la realidad cotidiana recuerda que los desafíos no son estacionales. Las carpetas de investigación, la atención a víctimas y los programas de prevención no funcionan por calendario conmemorativo. Funcionan —o deberían funcionar— como política permanente. Ahí está una de las grandes áreas de oportunidad: convertir la narrativa de marzo en gestión sostenida durante los 365 días del año.
También vale reconocer algo positivo: la presión social ha logrado que el tema esté en el centro del debate público. Hace algunos años, muchas de estas discusiones ni siquiera tenían espacio en la agenda oficial. Hoy lo tienen, y eso es avance. Pero el siguiente nivel no es hablar más fuerte en marzo, sino planear mejor en diciembre, cuando se definen presupuestos y prioridades reales. Porque lo que no se refleja en recursos, capacitación y seguimiento institucional termina siendo solo intención.
Quizá el verdadero reto no es llenar el calendario de actividades, sino vaciar las estadísticas de violencia. La marcha recorrerá calles emblemáticas del centro histórico; el desafío es que ese recorrido simbólico se traduzca en rutas claras de acción pública. Marzo puede ser el punto de partida, pero la coherencia se demuestra cuando el compromiso sobrevive al aplauso y se convierte en política constante. Ahí, más que en cualquier iluminación temporal, se mide la seriedad de un gobierno.
¡Hasta mañana!