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Sería fácil atribuir la determinación de ir tras "El Mencho" únicamente a la presión estadounidense
00:10 miércoles 25 febrero, 2026
Colaboradores
A final de cuentas, puede decirse que el operativo que terminó con la muerte de Nemesio Oseguera "El Mencho", el poderoso jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tuvo y tiene varios efectos. Uno de ellos, claramente, fue un acto de gobierno para acentuar su autoridad.
Otro de ellos, subrayar la integración de Estados Unidos y México de una forma inesperada, aunque no necesariamente sorprendente: hay decenas de miles de estadounidenses radicados en Jalisco y quien sabe cuantos más en el resto de las regiones donde opera el CJNG.
Sería fácil atribuir la determinación de ir tras "El Mencho" únicamente a la presión estadounidense, reflejada igualmente en el apoyo logístico que permitió la operación militar.
Pero la extensa mancha de bloqueos y reacciones violentas indica también otro motivo: la necesidad de romper la creciente influencia de una agrupación delictiva que aunque sin ideología, a gustar o no, había originado una narrativa que la hacía parecer una fuerza capaz de desafiar el estado y en especial a gobiernos locales en algunas áreas del país.
Ciertamente, parecería inútil descabezar al CJNG. La desaparición de “El Mencho“ no implica la destrucción de un grupo, que, como otros de su tipo, parece integrado más por franquicias que por un mando centralizado.
Pero, al mismo tiempo, la desaparición de un jefe supremo, por más simbólico que sea, reduce las capacidades de lo que algunos especialistas llaman "insurgencia delictiva“, al fragmentar el grupo y, de hecho, provocar divisiones, luchas de poder y territoriales.
La consecuencia, se cree en general, será un aumento de violencia entre cárteles o entre facciones del mismo CJNG.
La caída de "El Mencho" expuso en parte el poderío militar del CJNG, especialmente armamento adquirido gracias a sus ganancias. El mercado más fácil es Estados Unidos, donde los fanáticos de la Segunda Enmienda, que consagra el derecho a tener armas, la han distorsionado a tal grado que muchas de ellas, de uso militar, están al alcance de la delincuencia.
Pero también es cierto que el alcance de las operaciones del cartel fue puesto de relieve por los bloqueos de carreteras, incendios, las preocupaciones causadas. Resulta casi milagroso que no haya habido, hasta donde se sabía el lunes, víctimas civiles.
Lo que sí, el temor a la venganza del CJNG estuvo presente en la reacción de gobiernos estatales y locales. El cierre de actividades laborales y en escuelas abona por la decisión de enfrentar a un poder extralegal.
Paralelamente, la atención mundial y en especial estadounidense sobre la muerte de "El Mencho" fue un indicativo de la profundidad del problema y la necesidad de enfrentarlo seriamente.
Es correcto pensar que las consecuencias están por verse, pero también sería acertado pensar que el cartel desaparece como un desestabilizador potencial para el Estado federal, aunque no para las autoridades locales.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS