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Pero en el léxico político estadounidense el socialismo y el comunismo se confunden y eso puede tener peso entre votantes indecisos
00:01 martes 21 julio, 2026
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Las elecciones legislativas del próximo noviembre se han convertido desde ya en un momento político clave para Estados Unidos, pero uno que probablemente ahondará las diferencias y la polarización en el país que todavía es, de lejos, el hegemón mundial.
Para expertos políticos estadounidenses, los comicios estarán marcados por el odio. Según el diario cibernético Axios, la idea de los republicanos, sobre todo los vinculados al presidente Donald Trump, "los votantes tienen que odiar a los demócratas más de lo que nos odian a nosotros. Y tenemos material con el que trabajar".
Cierto. Y ya han comenzado a trabajar en ello. Tanto que algunos comentaristas, como la historiadora Heather Cox Richardson, expresan preocupación por la posibilidad de que Trump y los republicanos traten de invocar la seguridad nacional para asegurarse de que las elecciones lleguen al resultado que ellos desean.
Para empezar, la marcada inclinación socialdemócrata que parece extenderse entre votantes del actual partido opositor, sobre todo entre jóvenes y grupos étnicos, es el pretexto para que aliados del presidente Trump busquen resucitar el espíritu del macartismo y la "cacería de brujas comunistas" de hace 75 años.
Los republicanos enfrentan ahora lo que, según las encuestas, es la posibilidad real de que los demócratas recuperen el control de la Cámara de Representantes (diputados) con tantos como siete asientos de mayoría, que permitirían a la oposición obstruir muchos, pero no todos, objetivos de Trump.
La preocupación para algunos y la esperanza de otros es que los republicanos buscan explotar el temor al "socialismo" que parece integrado en la doctrina política estadounidense, por más que grupos, sobre todo en áreas urbanas del país, estén entusiasmados con candidatos que siguen los caminos del senador Bernie Sanders, la diputada Alexandra Ocasio o el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que abogan por un socialismo democrático
Pero en el léxico político estadounidense el socialismo y el comunismo se confunden y eso puede tener peso entre votantes indecisos.
Más aún, en su discurso a la nación, el jueves pasado, el propio presidente Trump subrayó la necesidad de que el Congreso apruebe su propuesta de ley "Salvar Estados Unidos" y modifique las leyes electorales para evitar injerencias externas, incluso votantes ilegales, o intentos de potencias como Rusia o China de influenciar las votaciones.
Y en Estados Unidos, consigna la historia, las ideas "exóticas" suelen mezclarse con tendencias xenofóbicas y hasta racistas.
La propuesta republicana, según Axios, se basa en una idea: "Sí, somos malos, pero ellos son peores".
La postura refleja la preocupación de que el presidente Trump no se enfoca sobre las dificultades económicas domésticas, aunque estas se encuentran directamente ligadas con temas como la imposición de tarifas a las importaciones y, en especial, con la guerra con Irán y el aumento de los precios del petróleo.
Y para los estadounidenses, la economía es su motivación.
Por José Carreño Figueras