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La educación financiera, la observación y la creatividad pueden convertirse en las mejores herramientas para fortalecer la economía familiar
01:50 sábado 20 junio, 2026
Jalisco
Ante la incertidumbre económica, el aumento en el costo de vida y las experiencias que dejaron situaciones como la pandemia, cada vez más personas buscan generar ingresos adicionales para fortalecer sus finanzas personales. Sin embargo, más que conseguir un segundo empleo, la clave está en identificar fuentes alternas de ingresos que permitan aprovechar habilidades, recursos y oportunidades del entorno, afirmó Alicia Márquez Guizar, colaboradora del área de Economía y Finanzas de la Universidad de Guadalajara. En entrevista para "Así las Cosas", la especialista explicó que las crisis económicas, enfermedades, accidentes o la pérdida inesperada del empleo han llevado a muchas familias a tomar conciencia sobre la importancia de no depender de una sola fuente de ingresos. A ello se suma una mayor difusión de la educación financiera, que promueve la diversificación de ingresos como una estrategia para enfrentar imprevistos y construir estabilidad económica. “Ya se juntan la necesidad, la información y la conciencia. Lo que sigue es pasar a la acción y buscar una fuente alternativa de ingresos”, señaló. Márquez Guizar destacó que el primer paso consiste en eliminar la idea de que obtener ingresos adicionales implica necesariamente conseguir otro trabajo de tiempo completo. Por el contrario, explicó que una fuente alterna debe ser diferente a la actividad principal y adaptarse a las posibilidades de cada persona. En ese sentido, recomendó comenzar con un ejercicio de observación y creatividad para identificar necesidades dentro del entorno cotidiano, ya sea en la colonia, el trabajo, la escuela o incluso entre familiares y amigos. A partir de ello, es posible encontrar oportunidades para ofrecer productos, servicios o conocimientos que generen recursos adicionales. Entre los ejemplos mencionó actividades como el cuidado de mascotas, apoyo a personas adultas mayores, venta de alimentos preparados, traducciones, asesorías, renta de espacios dentro de la vivienda o pequeños servicios especializados. Aunque los ingresos iniciales puedan parecer modestos, aseguró que representan un primer paso hacia una mayor estabilidad financiera. “Se puede empezar con 100 o 200 pesos extra por semana. Lo importante es iniciar y destinar esos recursos a objetivos concretos, como pagar deudas o construir un fondo de emergencia”, explicó. La académica compartió casos de estudiantes que comenzaron paseando perros durante algunas horas al día y lograron generar ingresos cercanos a los mil pesos semanales, así como personas que aprovecharon conocimientos específicos o espacios disponibles en sus hogares para obtener ganancias adicionales sin descuidar sus actividades principales. Respecto a quienes consideran buscar un segundo empleo formal, Márquez Guizar recomendó realizar previamente un análisis de costo-beneficio. Advirtió que los gastos en transporte, alimentación, cuidado de hijos o responsabilidades domésticas, además del desgaste físico y emocional, pueden reducir significativamente las ventajas económicas de una segunda jornada laboral. “Hay que evaluar si realmente vale la pena. A veces los costos en tiempo, dinero y salud terminan siendo mayores que los beneficios”, subrayó. Finalmente, la especialista reiteró que la mejor estrategia para encontrar una fuente alterna de ingresos es combinar decisión, observación y creatividad. Consideró que muchas de estas actividades pueden comenzar de manera sencilla y, con el tiempo, evolucionar hasta convertirse en emprendimientos o negocios consolidados que fortalezcan la economía familiar.