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En alguna medida, el proceso de preparación en cada país puso sobre la mesa sus propias quejas, pero en el caso estadounidense
00:10 sábado 29 noviembre, 2025
Colaboradores
La inminente reformulación, por revisión o renegociación, del acuerdo comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), puso de manifiesto la complejidad de las relaciones entre los tres países, pero muy en especial las existentes entre estadounidenses y mexicanos.
En alguna medida, el proceso de preparación en cada país puso sobre la mesa sus propias quejas, pero en el caso estadounidense, el socio dominante por el tamaño de su economía, abrió las puertas a una marejada de tomas de posición que, más que influir en la recomendación del Representante Comercial estadounidense (USTR) el próximo tres de enero, buscan presionar al gobierno mexicano en busca de concesiones o hasta resolución sobre temas en particular.
Eso explica en buena parte las denuncias y señalamientos sobre faltas, omisiones o violaciones mexicanas a la letra o el espíritu del convenio. Pero si todas las acusaciones son interesadas, no necesariamente carecen de fundamento, y al margen de lo que se determine en julio de 2026 sobre el T-MEC, muchos son temas que son y serán parte de la relación bilateral.
De cuestionamientos sobre seguridad física –incluso delincuencia organizada– y certidumbre judicial que pueden afectar a inversiones, especialmente en áreas como energía, minería y aviación, a problemas como la situación de los acuerdos sobre agua, los problemas requieren a veces cooperación, a veces comprensión y con frecuencia ajustes en las interpretaciones de principios legales de códigos diferentes.
Y estos, a su vez, demuestran el grado de integración en una relación definida alguna vez como un matrimonio sin posibilidades de divorcio.
"El comercio con México es la relación comercial más estable y de más rápido crecimiento de Estados Unidos, superando a Asia y Europa juntas en crecimiento interanual desde 2020", señaló un reporte elaborado por Diego Marroquín y Ryan C. Berg, del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) de Washington.
De acuerdo con el documento, desde 2020 "México se ha mantenido como el destino de exportación más estable y de mayor crecimiento de Estados Unidos" y en agosto de 2025 se convirtió en el mayor importador mundial de productos estadounidenses, amén de tener décadas ya como un muy importante factor de las cadenas de producción en América del Norte.
Igualmente, una carta firmada por 113 legisladores, republicanos y demócratas, destacó la importancia de México como destino para las exportaciones agrícolas estadounidenses, tanto más importante por cuanto –aunque no lo dicen– son afectadas ahora por las políticas comerciales del gobierno del presidente Donald Trump, que han creado incertidumbre en el comercio mundial e inflación en los Estados Unidos.
Pero revelaciones sobre una presunta ineficiencia de seguridad ocurrida hace cinco años crearon también nuevas preocupaciones y presiones sobre el gobierno mexicano al llamar la atención sobre funcionarios del régimen anterior.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE