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Mientras los astronautas llegaban de la Luna y eran recibidos en el vecino país, aquí nos preparábamos para algo muy nuestro
00:10 miércoles 15 abril, 2026
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A finales de la semana pasada concluyó la misión Artemis II, que consistió en un viaje alrededor de la Luna y su regreso a la Tierra. Para asombro de millones de terrícolas, pudimos ver cómo astronautas llegaban al punto más lejano a nuestro planeta del que se tenga noticia: más de 400 mil kilómetros de distancia. En total, la misión superó el millón 100 mil kilómetros de recorrido. Una cifra difícilmente imaginable.
Independientemente de lo que signifique en el aspecto tecnológico que seres humanos fueran —después de más de 50 años— a la Luna, es un gran logro cuya satisfacción podemos compartir todos con admiración y alegría. Si el alunizaje de hace más de cinco décadas todavía contó con un buen porcentaje de personas que jamás creyeron que el hombre hubiera llegado a la Luna (gente que murió diciendo que todo eso era un invento de los gringos), lo que pudimos ver ahora nos resulta más bien una suerte de logro compartido como especie que una fantasía de viajar al espacio. Sí, en efecto, los tiempos cambian y mucho.
Si las imágenes, fotos y videos de la misión fueron sorprendentes, no lo fue menos el amarizaje al regreso. Una precisión increíble en la que la cápsula de la nave era esperada para sacar a la tripulación que acaba de llegar al planeta mientras todos lo podíamos ver. Uno de esos eventos que te maravillan no solamente por lo ignorante que es uno en materia de física, ciencias avanzadas y hasta simples matemáticas y conocimientos del espacio, sino por la capacidad de poder presenciar una de las grandes aventuras de la humanidad desde siempre. Que unos destacados de los nuestros hayan estado cerca de la Luna no significa que abajo dejemos de agradecerle su luz para poder cantarle.
Mientras los astronautas llegaban de la Luna y eran recibidos en el vecino país, en México nos preparábamos para algo muy nuestro, algo grandote: romper el récord mundial del guacamole más grande del mundo. Cada quien dentro de sus posibilidades. Nunca hemos destacado por nuestras investigaciones espaciales —aunque hemos tenido astronautas en misiones de la NASA—, pero sí en lo que se refiere a comilonas y fiestones. “Tiró la casa por la ventana”, nos gusta decir para señalar a alguien que hizo una gran pachanga. En esta ocasión la organización del magno evento corrió a cargo del municipio michoacano de Tancítaro.
Se sabe: el guacamole es parte de nuestra identidad y también una manifestación de nuestra presencia en el mundo y particularmente en Estados Unidos, que es donde viven los astronautas que van a la Luna. Los habitantes de ese municipio aguacatero se dispusieron a la gran aventura de quedarse con récord del guacamolote y arrebatárselo a otro pueblo michoacano: Peribán. En el marco de la 13ª Feria del Aguacate, alrededor de 800 personas se dispusieron a elaborar la gigantesca gesta gastronómica. En aproximadamente dos horas y media lograron preparar cerca de ¡7 toneladas! de la famosísima botana. Se requirió más de una tonelada de cebolla, 500 kilos de jitomate y cientos de kilos de limón. Por supuesto se procedió a repartir raciones a los asistentes, que se deleitaron del producto acompañado de totopos y tostadas que había en enormes cantidades.
Estos dos eventos son una muestra de que el mundo puede avanzar sin problemas y sin guerras si cada uno hace lo que le corresponde: ellos al espacio y a la Luna, nosotros a preparar un delicioso guacamolísimo.
POR JUAN IGNACIO ZAVALA
@juanizavala