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Por fin, el Doctor Patán puede disfrutar sin culpas del éxito de Merlín
00:10 jueves 25 junio, 2026
Colaboradores
Porque tenía culpas, ¿eh? Como a cualquier persona que no tenga un corazón de hielo, me produce una simpatía instantánea ver a un pato que camina por ahí, entre las multitudes futboleras, súper tranquilo, casi diríamos inmutable, con una camiseta de la selección mexicana, igual que me produce simpatía que se convierta en objeto de memes y campañas. Hasta ahí, todo normal. Las redes sociales consiguen esas cosas, y bien está.
La culpa venía de la sensación de que estaba traicionando, afectivamente, a mi Clarita. Tiene una relación muy especial con los animales, la jefa de los destinos chilangos. No sé si han visto que va por ahí con su perrito, Iztli, una criatura deliciosa a la que le da por subirse al regazo de los compañeros periodistas del movimiento que entrevistan a su humana de compañía. (A propósito, tengo que felicitar al compañero periodista del movimiento: a pesar de una evidente fobia a los perros, logró —por los pelos, pero no importa— aguantar el tipo, no terminar de caer en un rapto histérico y entrevistar a su compañera de movimiento y jefa de Gobierno.
Eso es periodismo, carajo.) Bueno, pues no es sólo Iztli. Prehispanofílica de hueso colorado, Clarita tiene también devoción por el ajolote, perdón: axolótl, y ha hecho hasta lo imposible por convertirlo en la mascota mundialista de nuestra ciudad. Bueno, pues nomás no. Clarita pinta un axolótl en el baño público, y la gente no va al baño público, tal vez porque todavía no está en funcionamiento —aunque ya casi—. Clarita pinta un axolótl en la parte lisa de una avenida, y el axolótl se borra por las lluvias atípicas. Clarita pone un ajolotote en el estadio, y la FIFA se lo manda a una bodega. Así, el axolótl fue derrotado por un animal muy simpático, sí, pero —el Doctor Patán moría de ganas de usar esta expresión tan a la vanguardia— “orgánico”, es decir, espontáneo, sin sello de garantía ideológica. El pato es entrañable, sin duda, pero, pensaba su Doctor, sobre todo porque es de esos todos blancos, no es suficientemente prehispánico.
Bueno, la culpa se terminó. Con ese carácter lúdico que la distingue, la Presidenta Con la Que Llegaron Todas (PCLQLLT) invitó a Merlín y sus humanos de compañía a Palacio Nacional. No existe un sello de garantía ideológica más rotundo, salvo por supuesto que te consigas uno en La Chingada. Así que la culpa se ha ido. La simpatía por Merlín, se los digo como va, me brota por los poros.
Ya que estamos, habrá que decir también que el axolótl, con todo y lo debidamente precolombino que resulta, es un animal feísimo. O sea, todos le deseamos una larga vida en los canales de Xochimilco y anexas, pero digamos, para ocasiones futuras, que los anfibios en general tienen un marketing complicado, ¿no?
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09