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La mayoría de las mexicanas han sufrido alguna forma de violencia. Urge cerrar vacíos legales en abuso sexual
00:10 sábado 29 noviembre, 2025
Colaboradores
La agenda contra la violencia hacia las mujeres no cabe en una efeméride ni en un hashtag. Parte de un dato insoportable: 7 de cada 10 mexicanas han vivido algún tipo de violencia.
De ahí la urgencia de reformar los códigos penales en todo el país para cerrar grietas en el delito de abuso sexual, acompañar las leyes con una campaña de visibilización y denuncia y, sobre todo, garantizar que cada carpeta se investigue y sancione.
Porque hablar de violencia es hablar de subordinación y apropiación de la vida de mujeres y niñas: entre 2015 y 2023, 2.6 millones de niñas y adolescentes se convirtieron en madres y menos de 10% logró denunciar. La impunidad no es un accidente: es un sistema.
También hay una violencia que no siempre grita: la del trato cotidiano. Falta una metodología clara para registrarla y nombrarla; urge construir marcos de análisis que hagan visible lo “normalizado”, desde el aula hasta el transporte público, desde la oficina hasta el hogar.
Y, en paralelo, el frente digital: redes sociales, mensajería y plataformas se han vuelto territorio de acoso, sextorsión y difusión no consentida de imágenes.
Por eso no basta “normar conductas”: se requiere pasar a la acción, acordar con las plataformas protocolos verificables y sancionar con eficacia.
Más cuando la expansión de la Inteligencia Artificial agrava la escena: los deepfakes ya son violencia, aunque la regulación llegue tarde.
Hay, además, una pieza que casi nadie quiere mirar: la audiencia. La sociedad que consume, replica y premia contenidos misóginos, reproduce la violencia.
Por eso, se necesita formación crítica para identificar desinformación, discursos de odio y manipulación, en especial cuando jornadas como el 25N se intentan ensuciar con mentiras y agresiones virales.
Y hay un llamado directo a los hombres: ser críticos, valientes y solidarios; asumir corresponsabilidad en casa, escuela, trabajo y redes. Porque la igualdad no se delega: se practica.
En ese contexto, toda la ruta crítica de análisis y reconocimiento del triste fenómeno de la violencia contra las mujeres debe allanar con una fórmula: ley + sanción + educación + tecnología con reglas.
Sin sanción, la ley es un tuit; sin educación, la cultura no cambia; sin reglas, el mundo digital es una trinchera.
Nombrar todo tipo de violencia, denunciarla y castigarla es condición para que las mujeres vivan sin miedo y para que el Estado deje de simular. Ni una menos es una promesa medible: menos impunidad, más justicia.
Por eso resulta positivo y favorable el encuentro que ha promovido Citlalli Hernández, titular de la Secretaría de las Mujeres, con directivos de las distintas plataformas digitales para sensibilizarlos y evitar que “el algoritmo” siga utilizándose para promover la violencia contra la mujer.
También se espera que sean de gran ayuda otras iniciativas como la de la senadora Amalia García, de MC, para que las niñas y cualquier mujer víctima de la violencia puedan presentar una denuncia vía electrónica sin necesidad de acudir ante la autoridad acompañada de un adulto.
Ambas activaciones no son la panacea para resolver un grave problema; sin embargo, significan un avance importante para empezar a erradicar conductas normalizadas que lastiman física y emocionalmente a las mujeres.
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ES CUESTIÓN DE TIEMPO para que la presidenta municipal de León, Guanajuato, Alejandra Gutiérrez, anuncie su salida del PAN y se afilie a Morena con la intención de hacer carrera en el partido guinda para convertirse en candidata a la gubernatura del estado en 2030.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “La violencia cotidiana no grita: se normaliza”.
POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
@ALFREDOLEZ