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Seamos conscientes de que, para el consumo nacional el defender a los mexicanos en el extranjero suena patriótico y osado
00:01 martes 21 julio, 2026
Colaboradores
Washington – Nadie en su sano juicio esperaba que el gobierno de Donald Trump diera seguimiento a la solicitud del de la presidenta Claudia Sheinbaum, para proporcionar información y denunciar la violación a los derechos humanos de los 17 mexicanos muertos en operaciones violentas y centros de detención migratoria de ICE.
El asesinato de Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas, el pasado 7 de julio, fue el parteaguas para que a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y de la Embajada de México en Washington se hiciera el pedido al Departamento de Justicia y al de Estado.
Quién con un poco de consciencia iba a pensar que Trump incriminaría a sus agentes del Buró de Inmigración y Aduanas (ICE) por la muerte de 17 mexicanos si no lo hizo ni cuando estos ejecutaron en Minneapolis, Minnesota, a los estadunidenses; Renee Nicole Good y Alex Pretti.
Nunca olvidemos que para Trump los agentes de ICE, aunque en contra de las leyes y protección de derechos humanos asesinen a sangre fría a estadunidenses o extranjeros, son los héroes de su gobierno y encargados de detener para deportar todos los días a 3 mil inmigrantes indocumentados a quienes deben tratar como criminales.
Seamos conscientes de que, para el consumo nacional el defender a los mexicanos en el extranjero suena patriótico y osado, esto sin obviar que es una obligación constitucional sin que ello signifique o implique que en este caso el gobierno de Trump hará caso.
El canciller Roberto Velasco aseguró que de lo diplomático el gobierno de México pasaría a lo penal para el caso de los 17 mexicanos que murieron en manos de agentes de ICE. El solicitar información y denunciar esas fatalidades ante el Departamento de Justicia y el de Estado del gobierno de Trump está muy lejos de ser acción judicial.
Como para refutarle a México que en el tema antimigratorio ni el Congreso federal estadunidense tiene cabida ni vela en el entierro, los agentes de ICE y el FBI le dieron un giro impetuoso y salvaje al caso del asesinato de Salgado Araujo.
La semana pasada la Fiscalía Federal del Distrito Sur en Texas, reveló que a Salgado Araujo y a las tres personas que lo acompañaban en su camioneta tipo van el día de su asesinato, podrían inculparlo de delitos relaciones a la posesión de narcóticos con fines de distribución.
Según el recuento de hechos por parte de los 4 agentes de ICE involucrados en el caso de Salgado Araujo, dentro de la camioneta del mexicano asesinado encontraron bolsas con una substancia blanca ‘parecida al crystal’ o metanfetamina por lo que el FBI requisó al vehículo y la narrativa de la pesquisa cambió de objetivo.
Sin evidencias visuales porque los agentes de ICE no llevaban cámara para filmar el incidente, a Salgado Araujo lo podrían pintar de narcotraficante y el gobierno de Trump justificará su asesinato aplaudiendo la labor de los agentes federales que lo eliminaron.
Está claro desde el 20 de enero de 2024 que Trump no cambiará de estrategia para criminalizar a la inmigración indocumentada que vive y trabaja desde hace décadas en Estados Unidos como era el caso de Salgado Araujo, eso lo sabíamos solo que en ocasiones jugarle al inocente puede rendir frutos de aplausos huecos a nivel interno.
Por: J. Jesús Esquivel