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De hecho Velasco ha dedicado varios días a comunicarse con sus contrapartes de diversos países
00:10 viernes 17 abril, 2026
Colaboradores
Los primeros pasos de Roberto Velasco al frente de la Cancillería ofrecen algunas señales de esperanza, sobre todo, por el papel que siempre se espera desempeñe la Secretaría de Relaciones Exteriores, con la cara que los mexicanos desearíamos mostrar al mundo. Aunque parece una esperanza remota, las primeras palabras y las primeras tomas de posición parecen avanzar la posibilidad de una política exterior activa, de Estado, en comunicación con fuerzas internas y buscar fórmulas que permitan manejar las realidades del entorno internacional.
De hecho Velasco ha dedicado varios días a comunicarse con sus contrapartes de diversos países, incluso algunos que en nuestra arrogancia gustamos de ignorar porque no son parte del circuito europeo o no vemos cómo suficientemente importantes, pero que como Belice tienen una característica vital: su cercanía.
Pero también, y quizá sea lo más importante en el contexto mexicano, se habla de un considerable respaldo presidencial, un apoyo que quizá le permitiría restablecer el papel protagónico de la SRE en política exterior, recibir los recursos necesarios y hasta resolver la situación de un Servicio Diplomático hoy desalentado y mal pagado.
Más allá, ese respaldo permitiría tal vez restaurar el ejercicio de una política que se acerque más a ser de Estado que de partido, y hasta la restauración modernizada de las políticas de no-intervención y respeto a la autodeterminación. Y ello no implica aislamiento. No es una tarea fácil, especialmente cuando, excepto por algunos ex-abruptos y expresiones de capricho, el gobierno ha sido los últimos años un ausente voluntario en una política internacional cada vez más importante y mientras el Servicio Exterior ha sido usado como refugio de políticos o prebenda de amigos. Los gobiernos de la 4T no son los primeros ni los únicos.
Ciertamente, el Servicio Exterior debe volver a su papel de aportar conocimientos y experiencia para dar opciones al Ejecutivo, que a su vez escuchará o no –ese es su privilegio–, pero tendrá a su disposición una mucho más amplia base de información.Una lección viene del norte: desde su llegada el presidente Donald Trump prescindió del consejo de sus analistas y diplomáticos más experimentados. Hoy busca salidas para lo que parece una derrota política interna y externa.
Otra es más cercana: el aislamiento internacional del país. Cierto que México ha sido tradicionalmente aficionado a lo que los sicólogos llaman onfaloskepsis, la contemplación del ombligo, pero su realidad es que es una nación geopolíticamente ubicada demasiado cerca del epicentro del entorno internacional más difícil y complicado en más de 100 años.
Y quizá deberían mejorarse relaciones, al menos formalmente, con algunos de los países latinoamericanos que están hoy a la derecha, en vez de solo participar en encuentros como el ya anunciado de "países progresistas" en Barcelona, que podría perder dos socios - Brasil y Colombia- en cuestión de meses. En fin, Velasco tiene un reto enfrente. A ver qué hace con él.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE