Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Con esta primera semana del año iniciamos el segundo cuarto del siglo, ¿cómo deben de ser las ciudades de cara a mitad del siglo?
00:01 viernes 9 enero, 2026
Colaboradores
El fin del primer cuarto del siglo XXI implica una serie de retos urbanos que son muy diferentes al siglo pasado, cuando América Latina se convirtió en la región más urbanizada del mundo, México se volvió un país urbano, y, San Luis comenzó a crecer aceleradamente.
Hacia finales del siglo pasado se planteaban ciudades modernas, sustentables, se buscaba restringir el crecimiento, la “expansión” de la ciudad. En general, las ciudades se planeaban con procesos muy burocráticos determinados por ley, enfocados al uso de suelo y a resolver todos los problemas de abasto y cobertura de servicios; la metrópoli comenzó a surgir como una referencia en aquellas grandes ciudades donde convergían muchos niveles de gobierno.
Hoy, las ciudades de América Latina, México y San Luis Potosí enfrentan más retos, diferentes a los del siglo pasado, pero tal vez las cuestiones básicas no se han logrado atender adecuadamente o han cambiado aceleradamente.
Posiblemente lo más notorio es que no se ha logrado contener el crecimiento, es necesario repensar cómo se planean las ciudades ya que seguirán creciendo, simplemente porque la población seguirá aumentando. Hacia el 2050 las ciudades deben de planear basados en la evidencia de su crecimiento; es decir no buscar un modelo general sino un patrón propio de desarrollo que incluya escenarios prospectivos, el monitoreo de la dinámica socioeconómica, sistemas de gestión de suelo y riesgos, así como el uso de datos y la IA (Inteligencia Artificial) para la toma de decisiones en corto plazo.
Además de la expansión de la ciudad, el agua sigue siendo una prioridad, aunque ahora se suma la energía con mayor preocupación; la gestión de los recursos naturales representará la relación con el medio ambiente, en un dilema que aún no se ha resuelto; ¿Cómo generar una ciudad sustentable? Las principales directrices hacia la ciudad del 2050 serán hacia cero emisiones de carbono, es decir neutralidad climática, capacidad de adaptación a riesgos, uso predominante de energías renovables, infraestructura verde y azul, así como protección de áreas naturales estratégicas.
Este primer cuarto de siglo la movilidad se volvió el gran problema a atender en las ciudades, no sólo por la forma de entenderlo y convertirlo en política urbana, sino por su enfoque a la infraestructura y su complejidad con otros temas como la energía. Varios retos se unifican en la ciudad del futuro con la electromovilidad, como actividad económica, como traslados y como medio ambiente. Estos enfoques, así como los retos, se orientarán a reducir desplazamientos, menor dependencia del automóvil, innovación en el transporte masivo, así como en la movilidad inteligente, basada en datos para la gestión de flujos.
Además, surgieron otros retos urbanos como el uso intensivo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, asociado al manejo de datos, lo virtual y hasta el uso de la inteligencia artificial. Las ciudades inteligentes no serán un fin, sino un medio para mejorar la calidad de vida de las personas, es decir, las SmartCity estarán centradas en las personas, con el uso de datos y plataformas para conectar con la gente y el gobierno con el fin de atender los problemas de la ciudad.
Al inicio del segundo cuarto del siglo y de cara a la primera mitad del siglo XXI, las ciudades deben enfocar sus acciones a nuevos desafíos para mantener la competitividad, atendiendo lo que no se ha podido resolver, al mismo tiempo que se abordan los nuevos retos. En este escenario, señalan organismos internacionales como ONU, BID, OCDE, así como especialistas como Saskia Sassen, Peter Hall y Edward Glaeser, es fundamental la gobernanza de las zonas metropolitanas; es decir la gestión territorial coordinada entre los diferentes niveles de gobierno (multi escalar y multi nivel).
En América Latina se consolidarán grandes corredores urbanos, las ciudades a lo largo de estos estarán integradas a dinámicas de mayor prosperidad. En México, la política urbana debe replantearse, convertirse en un agente promotor para dejar lo normativo restrictivo y convertirse en un instrumento que agregue valor; la vivienda se mantendrá como la principal estrategia, pero deberá de ser el centro de la política, por lo que requerirá de instrumentos complementarios.
San Luis Potosí ha dejado de ser una ciudad en crecimiento para convertirse en una ciudad en proceso de consolidación, estará llamado a integrarse al Corredor del Bajío, generar infraestructura para la movilidad masiva tipo metro, desarrollar como actividad emergente la electromovilidad y resolver el problema del suelo, es decir, hacia dónde va a crecer y que existan condiciones de certeza jurídica.
El año 2026 es muy simbólico para la ciudad, es la transición hacia nuevos retos, antes del cambio de administraciones en el 2027, es importante sentar las bases de una ambiciosa “Reforma Urbana” que permita a San Luis Potosí enfilarse rápidamente a mediados del siglo XXI.
Esperemos que este 2026 a nuestra ciudad le vaya bien y que no sólo sea un año prospero, sino el inicio de un nuevo orden urbano.