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Más del 95% de las empresas en México son micro, pero solo una minoría lleva control contable. Falta de planeación elevan el riesgo de fracasar
02:00 domingo 3 mayo, 2026
Queretaro
En un contexto de incertidumbre económica global, inflación y bajo crecimiento, las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) en México enfrentan un escenario cada vez más desafiante, donde la falta de educación financiera y planeación estratégica se convierten en factores determinantes para su permanencia. Durante una entrevista en WRadio, el especialista en finanzas y representante empresarial, Carlos Camacho Inclán, señaló que, de acuerdo con datos del INEGI, en México existen aproximadamente 5.5 millones de empresas, de las cuales el 95.5% son microempresas, es decir, negocios que emplean entre cero y diez personas. Sin embargo, advirtió que solo el 30% de estas cuentan con servicios de contabilidad, lo que refleja una debilidad estructural en la gestión financiera. “Si no tenemos claridad de cómo entra y sale el dinero, difícilmente podemos hablar de sostenibilidad o crecimiento”, subrayó el especialista, al tiempo que destacó que muchas empresas fracasan en sus primeros años precisamente por la falta de control administrativo y financiero. En el caso de Querétaro, el panorama no es distinto. Se estima que existen más de 100 mil microempresas, muchas de las cuales surgen por necesidad ante la falta de empleo formal. No obstante, la improvisación y la ausencia de modelos financieros iniciales provocan que numerosos negocios cierren en poco tiempo. Camacho Inclán enfatizó que uno de los primeros pasos para cualquier emprendimiento debe ser la elaboración de un modelo financiero básico, que contemple proyección de ingresos, costos, gastos y el cálculo del punto de equilibrio. “El negocio debe generar una rentabilidad mayor a la que ofrecería una institución bancaria; de lo contrario, no es viable”, explicó. Por su parte, Beatriz Hernández Rojas, presidenta de la COPARMEX Querétaro, señaló que uno de los errores más comunes entre emprendedores es no asignar valor a su propio trabajo, lo que distorsiona los costos reales del negocio y afecta la toma de decisiones. “Aunque el dueño realice las actividades, estas deben tener un costo; de lo contrario, no se puede medir la rentabilidad real”, advirtió. A este panorama se suma la incertidumbre internacional derivada de factores como tensiones comerciales, cambios en tratados internacionales y fluctuaciones en los mercados energéticos, lo que impacta directamente en la economía nacional y en la capacidad de consumo. No obstante, también se reconocieron oportunidades. En Querétaro, el modelo de colaboración entre gobierno, academia y sector privado —conocido como la “triple hélice”— ha permitido el desarrollo de incubadoras y programas de capacitación, muchos de ellos gratuitos, para fortalecer a emprendedores en áreas legales, fiscales, financieras y de marketing. Además, se destacó la importancia de la digitalización de los negocios, especialmente ante eventos de alcance global como el Mundial de Futbol, que podría generar una derrama económica significativa en la región. Finalmente, los especialistas coincidieron en que, pese a los retos, México mantiene una cultura emprendedora resiliente. Sin embargo, insistieron en que el éxito de los negocios dependerá cada vez más de la preparación, la información y la capacidad de adaptación de sus propietarios. “Fracasar no debe verse como un error, sino como parte del aprendizaje. Lo importante es hacerlo rápido, barato y con información suficiente para mejorar en el siguiente intento”, concluyeron.