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Tras la incursión militar en Venezuela, Trump expropió en los hechos a ese país, y en el discurso a todo el continente americano
00:01 viernes 9 enero, 2026
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Sopa de su propio chocolate recetó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la dictadura en Venezuela, con el operativo de sus fuerzas armadas, la madrugada del sábado 3 de enero, con el que capturó a Nicolás Maduro junto con su esposa, Cilia Flores.
El estadounidense no sólo derrocó al dictador en turno del régimen instaurado por Hugo Chávez el 2 de febrero de 1999, sino que aplicó el “Señor, exprópiese”, usado por el chavismo durante 25 años para “estatizar” más de mil empresas, medio millón de inmuebles habitacionales, decenas de medios de comunicación y 3.6 millones de hectáreas sin pagar, en 95% de los casos, un solo bolívar a sus legítimos propietarios.
Por eso, la captura de Maduro y sus secuelas duelen tanto a los gobernantes afines al bolivariano, pues para expropiar Venezuela, Trump llevó a escala global justo lo que esos mandatarios con vena autoritaria han hecho en sus países: ejecutó los primeros y más decisivos pasos para el desmantelamiento institucional del orden mundial.
Evidenció que el cacareado derecho internacional y los organismos multilaterales, como la ONU, son letra muerta y sirven para un carajo, por lo que se les puede atropellar Ad libitum, como ciertamente hicieron Chávez y Maduro y siguen haciendo otros dictadores, sin que los legalismos globales se los impidan.
Además, con esa acción militar en Venezuela, Trump expropió en el discurso, también, a todo el continente americano, y se asumió como el hombre que decide sobre los recursos y riquezas de los países del hemisferio y quien palomea a qué países sí y a cuáles no pueden se les deben destinar.
Los gobiernos de México, Colombia, Uruguay, Brasil, Chile, Cuba Nicaragua y hasta España reclamaron la vulneración de la soberanía venezolana, lanzaron chingo de consignas nacionalistas y hasta evocaron el heroísmo de sus pueblos por si osare un extraño enemigo profanar con sus plantas su suelo.
Como si eso, y no la buena gobernanza, disuadiera a Trump, cuyo discurso, a diferencia del de ellos, es que lo puede convertir en realidad con su poderío militar, tan rápido como hizo en Venezuela: en 40 minutitos el Delta Force derrocó y aprehendió a Maduro, acusado por narcoterrorismo; aniquiló de paso al eje bolivariano y consiguió para Trump el control total del país.
No como el ruso Vladimir Putin, que ha invertido cuatro años de guerra con Ucrania, intentando sin éxito anexarse el Donbas, región compuesta por las provincias Donetsk y Lugansk.
O como el chino Xi Jinping, quien no ha logrado hacerse del control total de Taiwán, tras 10 años de endurecer su política diplomática, económica y militar sobre la isla.
Diría Bob Dylan: how does it feel?
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EN EL VISOR: Entre los vetados por Trump para el goce y disfrute del petróleo venezolano está el régimen de Miguel Díaz-Canel, en Cuba, pilar ideológico de lo que fue el eje bolivariano. Le queda el petróleo que le manda el gobierno de México, hasta que EU se lo permita.
POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN
@R_SANCHEZP