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En un continente que parece en medio de un viraje a la derecha, Sheinbaum aparece como la más prominente carta de la izquierda
00:10 miércoles 24 junio, 2026
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La victoria de Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia y el muy probable triunfo de Keiko Fujimori en las de Perú, pueden ser objeto de debate doméstico en esos países pero ponen a la presidenta Claudia Sheinbaum en un aprieto.
Calificada recientemente por la revista semanal del periódico británico The Guardian como la más popular lideresa izquierdista del mundo, la mandataria mexicana ocupa un nicho político indiscutible pero no del todo cómodo.
En un continente que parece en medio de un viraje a la derecha, Sheinbaum aparece como la más prominente carta de la izquierda -o al menos de algún tipo de izquierda-.
La realidad es que es un sitio que en términos de popularidad comparte con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, con la ventaja de no estar a la espera de las que se plantean como unas muy difíciles elecciones el cuatro de octubre próximo, pero la desventaja de compartir una larga frontera y un enorme comercio con el país convertido en el principal promotor de la derecha en el hemisferio.
Otros considerados reductos de la izquierda están en problemas: el régimen de Venezuela debió cumplir con las exigencias del gobierno estadounidense y aliviar la presión económica y la amenaza militar que acompañaron los últimos meses del hoy prisionero Nicolás Maduro en el poder.
El gobierno cubano aprueba una serie de reformas económicas en busca de ponerse a tono con las demandas estadounidenses de apertura y evitar que el gobierno Trump incremente su presión política y militar. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua sigue adelante con sus planes pero con la aparente esperanza de que nadie los vea.
Sheinbaum enfrenta presiones crecientes de Estados Unidos a lo largo y ancho de una relación muy compleja, entreverada y complementaria pero en la que ambos países caen a ratos en la categoría de "frenemies" (amigos-enemigos) o para parafrasear a Alan Riding, amigos distantes.
Y en ese marco, los señalamientos sobre los problemas de seguridad, con sus vertientes de reportes sobre el control presidencial y partidista de las autoridades judiciales y legislativas, y la que fuera del país se presenta como defensa de funcionarios coludidos con narcotraficantes, no ayudan a la imagen internacional de Sheinbaum, aunque a cambio la favorece la creciente irritación mundial respecto a Trump.
Tampoco puede ignorarse que el gobierno mexicano fue abiertamente favorable a la candidatura del senador Iván Cepeda, considerado como el heredero del presidente Gustavo Petro en Colombia.
Igualmente, puede resaltarse que por pura congruencia la presidencia mexicana veía con buenos ojos la candidatura de Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, que reclamó para sí el manto de sucesor del hoy encarcelado Pedro Castillo, destituido por el congreso en diciembre de 2022 tras intentar disolver la legislatura.
Ciertamente la izquierda retendrá una influencia considerable, pero los gobiernos y su política exterior estarán en manos de la derecha.