Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Rocha Moya sigue mandando detrás del poder. En público se desmarcan de él. Le dan la espalda y toman distancia
00:10 lunes 31 agosto, 2026
Colaboradores
Dirán que pintaron su raya; que le han dado la espalda y se han desmarcado de él.
Querrán vender que lo han dejado de apoyar y que ya no hay cobijo ni impunidad.
La realidad dice otra cosa. Aunque públicamente han dejado de arropar a Rubén Rocha Moya, en los hechos no lo sueltan. No solo no lo investiga el gobierno de Morena, y no han querido ni expulsarlo del partido: le han entregado de vuelta la gubernatura de Sinaloa.
Él volvió y dejó el cargo el pasado fin de semana, pero en los hechos no se ha ido. Una incondicional suya ahora ocupa su oficina.
Graciela Domínguez, que ayer tomó posesión de la gubernatura, es tan cercana a Rocha Moya, que fue una de las que le gritaron “no estás solo” en la Cámara de Diputados, cuando asomaron la cabeza las acusaciones en su contra. Tan cercana, que la hizo su secretaria de Educación. Tan cercana, que cuando EU acusó formalmente por narcotráfico al entonces gobernador, ella lo defendió.
“Respaldo al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ante las acusaciones del gobierno de los Estados Unidos. No solo carecen de elementos probatorios, como ya lo explicó la Secretaría de Relaciones Exteriores y con claras intenciones políticas, sino que además llevan el propósito de afectar el movimiento de la 4T. Al doctor Rubén Rocha Moya lo avala su trayectoria académica y política”, escribió.
Rocha Moya sigue mandando detrás del poder. En público se desmarcan de él. Le dan la espalda y toman distancia. En privado, le entregan el gobierno para que siga decidiendo.
El costo de cargar con narcogobernador ya ha golpeado a Morena. Por eso guardan las apariencias. El vínculo les estorba, aunque lo que representa los describe.
Rocha Moya no es un accidente. Su ascenso al poder describe una forma de hacer política: pactar con criminales para ganar elecciones, recibir financiamiento de grupos delincuenciales, recargar su estructura electoral el acuerdos inconfesables y en pago co-gobernar con un cártel.
Morena lo quiere lejos y escondido. El gobernador con licencia de Sinaloa estorba porque le quita brillo a la marca y su presencia desbarata el discurso de “honestidad” y “combate a la corrupción” que se les cae a pedazos. Pero tampoco es sencillo deshacerse de él. Sabe mucho. Conoce las entrañas de la 4T y es amigo de AMLO desde hace más de 25 años.
Lo tienen que tener en una guarida, pero tampoco lo pueden maltratar. Le pueden bajar el perfil, pero lo necesitan cerca y alineado. No vaya a ser que hable y cuente un poco de lo mucho que sabe.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
@MLOPEZSANMARTIN