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Nos queda, por ejemplo, la certeza, puro calor en el alma, de que tenemos una jefa de Gobierno que sabe dirigir nuestros destinos
00:10 jueves 9 julio, 2026
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El Doctor Patán escuchó el silbatazo de final de partido, que era el final de los nuestros en la Copa del Mundo, es decir: el final de nuestros sueños, y salió a la terraza, el corazón encogido, a lamerse las heridas de la mejor manera posible: con un puro dominicano y un vaso muy contundente de whisky. Ah, y con un tubo de repelente de mosquitos, porque Cuernavaca abunda en esa fauna y aquí su Doctor quiere evitar el dengue, enfermedad atroz.
Como siempre, la medicina funcionó. Con el tercer trago y la segunda fumada al Davidoff, la tenebra de la derrota empezó a ceder. “Ok, no volveremos a ver al Piojo Alvarado en esas cabalgadas por la banda, ni al brioso Quiñones pasando graciosamente entre los defensas a ecuatorianos, ni escucharemos el rugido del Azteca con unos 70 mil mirreyes, de un total de 80 mil aficionados, convertidos a la religión del futbol, pero es mucho lo que nos queda”. Sí, hay luz detrás de la oscuridad.
Nos queda, por ejemplo, la certeza, puro calor en el alma, de que tenemos una jefa de Gobierno que sabe dirigir nuestros destinos con una mezcla de amor y eficacia, los dos ingredientes de la utopía. De ahí, de esa mezcla de virtudes, las infinitas obras que enaltecerán por décadas el paisaje chilango: urbanismo y humanismo mexicano. Como los barandales amarillo-morados, bellísimos. Ah, o esos baños públicos autolavables, con sus ajolotes. Es una gran idea, ya lo he comentado. No saben ustedes lo que es meterte a un toilette por el que ya pasaron 35 mil personas convencidas de que el papel de baño usado se tira en los botes de basura. A propósito, ojalá que el gobierno distribuya un mapa de WCs, porque el Doctor no ha visto más que uno.
Es una lástima que el ajolotote que estaba en el estadio lo hayan tenido que remover. Hago un nuevo llamado a reciclarlo, otra herencia amorosa. Se me ocurre que puede encontrar acomodo, con permiso del gobierno Federal, en el Museo de Antropología. Y no, no hay que preocuparse por las filtraciones de agua. Es impermeable.
Sobre todo, nos quedan sus enseñanzas. Lo más bonito es que nos haya enseñado a “cuidarnos” cuando se aglomeran multitudes en Reforma. Es, de nuevo, puro humanismo mexicano aplicado, en este caso al control de masas. Es una lástima que hayan muerto cinco personas, pero son las curvas de aprendizaje de la 4T. Hay que insistir. Ojalá se queden las pantallotas, que podrían ofrecernos, no sé, torneos de juego de pelota, o highlights de las mañaneras del Ex Quinto Presidente Más Popular del Mundo.
Sí, mi corazón empezó a sanar. Dos observaciones para terminar. La primera: no son recomendables los Doritos con salsa botanera después del whisky con puro. La segunda: hay una medicina que, en cambio, falla siempre, y es el repelente. La sombra del dengue se cierne sobre su Doctor. Seguiremos informando.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09