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El revolucionario, se acostó con más de 35,000 mujeres, dos al día durante 40 años
16:48 lunes 4 septiembre, 2017
Mundo
Aunque Fidel Castro siempre llevó su vida personal con gran privacidad, los avances tecnológicos, la apertura de Cuba y sus muchos hijos ilegítimos han ido dando pinceladas a un hombre con una intensa vida sexual. El líder cubano es conocido bien por sus múltiples escarceos y sus numerosos hijos ilegítimos, de los que no se tiene una cuenta exacta.
El revolucionario, que según el New York Post se acostó con más de 35,000 mujeres, dos al día durante 40 años, calificaba a su prole de "tribu". Se casó dos veces y se le conocen 10 retoños, seis de sus esposas y cuatro ilegítimos.
Uno de sus exguardaespaldas ha asegurado: "La delgadez, más que el pelo rubio, ha sido el criterio fundamental en la elección de amantes de Fidel". Estas son las mujeres de su vida:
SU MADRE YA FUE AMANTE ANTES QUE ESPOSA
El padre de Castro, Ángel, era un emigrante español que se enriqueció con el cultivo de azúcar. Tenía extensas tierras en las que vivía con su esposa y sus dos hijos. Y, en la década de los 20, entró a su servicio Lina Ruz, una adolescente de origen canario 27 años más joven que él.
Ángel la convirtió en su amante y le dio siete hijos, de los que Fidel fue el tercero, antes de casarse con ella. Eso no impidió que tuviera otro hijo, Martín, con otra amante que trabajaba sus cultivos. El medio hermano de Castro vive actualmente donde nació, cerca de la antigua finca familiar.
MIRTA DÍAZ-BALART, LA ESPOSA DE JUVENTUD
Su primera mujer era de una familia del régimen de Fulgencio Batista, la dictadura proestadounidense que él ayudó a derrocar. Se enamoraron en la universidad en 1946, después de que el hermano de ella los presentara. Los Díaz-Balart se opusieron a la pareja aunque les costearon una luna de miel de tres meses en Miami y Nueva York. Batista asistió al enlace.
El matrimonio duró siete años y produjo un hijo, Fidelito, muy similar a su padre en aspecto. Castro prohibió terminantemente que su madre se lo llevara de Cuba tras el triunfo de la revolución y su ruptura con Mirta en 1955, enfadada por sus frecuentes infidelidades.
Fidelito estudió Física en la URSS bajo un nombre falso y llegó a ser el director del programa nuclear cubano, puesto del que fue despedido. "Por incompetencia. Esto no es una monarquía", explicó en su día Castro. El primogénito de Fidel se casó con un rusa y tuvo varios hijos, pero entró en segundas nupcias con una cubana.
La familia Díaz-Balart se exilió a EU, donde son fieros opositores al régimen castrista. Mirta permaneció en Cuba hasta que Fidelito entró en la universidad, y ella y su segundo marido se trasladaron a vivir a España con sus dos hijas. Sus visitas a la isla han sido cada vez más frecuentes gracias a la intercesión de Raúl Castro.
DALIA SOTO DEL VALLE, LA PRIMERA DAMA INVISIBLE
La esposa de Castro durante más de 40 años es casi una absoluta desconocida. Huye de las cámaras y se mantiene al lado del líder casi invisible. Cerca de los 60, rubia y de ojos verdes, lleva el hogar del líder pero nunca se mete en su vida pública.
Se conocieron en los años 60 durante las campañas de alfabetización de la isla, ya que Soto del Valle era maestra. No se casaron hasta 1980, fecha que algunos han relacionado con el fallecimiento de Celia Sánchez, la revolucionaria.
La pareja tiene cinco hijos, todos varones y todos con nombres que empiezan por 'a': Alejandro, programador; Antonio, traumatólogo de la selección nacional de béisbol; Ángel, médico; Alex, fotógrafo oficial de su padre; y Alexis, mecánico de Mercedes-Benz. Todos menos dos están casados y tienen hijos.
LA EMBLEMÁTICA CONFIDENTE Y AMIGA
Celia Sánchez Manduley es un personaje clave de la revolución cubana. Su padre, un hombre muy moderno para su época, la crió sin convencionalismos femeninos y ella se vinculó a la lucha revolucionaria desde muy joven. Fue la organizadora del Movimiento 26 de Julio en Manzanillo, crucial para la supervivencia de Castro y sus seguidores tras el desastroso intento de desembarcar en 1956.
Participó como guerrillera en la lucha armada y, aunque tras la victoria no ocupó cargos tan relevantes como hombres menos destacados (fue secretaria de la Presidencia del Consejo de Ministros de Cuba), tenía gran influencia en el gobierno y se involucró en todos los cambios que experimentó el país en las dos primeras décadas castristas
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Sánchez murió de un cáncer pulmonar en 1980 y permaneció en la órbita íntima de Castro hasta el final. Se desconoce -pero se rumorea- si fueron amantes. Ella nunca soltó prenda, pero tenía una casa de cuatro plantas cuyo último piso estaba destinado a Castro. El líder cubano jamás ha mencionado nada al respecto pero no se casó con Dalia hasta que la guerrillera falleció.
LA ARISTÓCRATA ENAMORADA
Natalia Revuelta fue un personaje de la alta sociedad cubana. Georgie Anne Geyer, biógrafa de Castro, la describe como "una de las bellezas más exquisitas de Cuba y una mujer con un apetito anormal por la revolución y la aventura". Se codeaba, en elegantes club sociales, con personajes de la talla de Errol Flynn y Ernest Hemingway.
Aunque pertenecía a una familia aristocrática de origen británico, tras el golpe de Batista comenzó a colaborar con la revolución, acogiendo en su casa reuniones secretas. Vendió sus joyas para sufragar armas y escribió a Castro a la cárcel tras la toma fallida del cuartel Moncada. Se hicieron amantes tras su liberación, aunque ambos estaban casados.
De la unión nació Alina Fernández que adoptó el apellido de su padrastro, el marido de Natalia, un cardiólogo que perdió su clínica con la llegada de la revolución y se exilió, aunque Natalia permaneció en Cuba. La relación de Castro y Revuelta puso fin al matrimonio del revolucionario con Mirta.
Alina fue modelo y relaciones públicas en su juventud, pero cuando la URSS se desmoronó y dejó de enviar suministros a la isla, la joven se rebeló contra su padre y emigró en secreto a EU disfrazada de turista española. Se instaló en Miami y se convirtió en una figura anticastrista, con un programa de radio y una biografía.
Al contrario que su hija, Natalia Revuelta jamás ha hablado mal de Castro, aunque no continuó su relación con él. Ocupó discretos cargos públicos en Cuba, relacionados con la promoción cultural, lo que le permitió mantener una intensa vida social. Permaneció en Cuba hasta el fin de sus días, que terminaron el 27 de febrero de 2015.
LA ESPÍA QUE LE AMÓ
Marita Lorenz es la única de las amantes de Castro que ha buscado beneficio, y su historia parece de película. De padre alemán y madre estadounidense, la joven vivió la tiranía de los nazis en un campo de concentración, y fue violada a los siete años por un soldado estadounidense de los que la liberaron. Tras la guerra, sus padres emigraron a EU, donde ingresaron en la CIA.
Marita llegó a Cuba en 1959, a bordo de un crucero capitaneado por su padre. El líder cubano quedó fascinado con la muchacha de 20 años y tuvieron un breve romance. Estuvo siete meses en La Habana como la amante del revolucionario y durante ese tiempo sufrió un aborto.
Durante su convalecencia en Nueva York, la CIA le "lavó el cerebro" para hacerla creer que Castro había provocado la pérdida del bebé y poder utilizarla para matar al cubano. La Inteligencia estadounidense le facilitó unas píldoras de veneno que ella escondió en un bote de crema facial.
La Operación Mangosta, la CIA y las 638 formas (posibles) en que trataron de asesinarlo
En 1960 volvió a la isla con la intención de matar a Castro pero, según ha revelado, él conocía el plan. "Sacó la pistola de su funda. Pensé que iba a pegarme un tiro pero me la dio y me preguntó: '¿Has venido a matarme?'. Dio una calada al puro y cerró los ojos. Se mostró vulnerable ante mí porque sabía que no podría hacerlo. Aún me amaba, y yo a él", narra Lorenz.
La joven volvió a EU y continuó trabajando para la CIA bajo las órdenes de Frank Sturgis, relacionado más tarde con el caso Watergate. Fue amante de otro dictador, el venezolano Marcos Pérez Jiménez, con el que tuvo una hija.
Marita declaró ante el comité de investigación del asesinato de JFK, y fue consultora de Oliver Stone cuando hizo la película homónima. Tras testificar contra el FBI, perdió su trabajo y sobrevivió "a más de un atentado", según sus palabras.
Casada en segundas nupcias con un agente federal, en 1993 publicó una autobiografíasobre su relación con Castro y una segunda en 2001. Su vida inspiró el telefilme My little assasin (Mi pequeña asesina).
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THE HUFFINGTON POST