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La reacción a las muertes produjo un serio descalabro político para el gobierno Trump, que llevó al retiro de 700 agentes de la Patrulla Fronteriza
00:01 sábado 7 febrero, 2026
Colaboradores
De ser el tema emblemático de su campaña electoral, la política migratoria se ha convertido en un pantano para el presidente Donald Trump.
En un esfuerzo para salvar cara, la idea ahora parece enfocarse más en la frontera y la construcción del muro, así como en una ofensiva contra las llamadas ciudades santuario, donde los inmigrantes indocumentados encuentran refugio y aún apoyo.
Lo que podría ser un nuevo impulso a la construcción del muro fronterizo responde en cierta medida al fracaso político provocado por la brutalidad de las tácticas de las policías migratorias en Minneapolis, una ciudad a dos mil kilómetros de la frontera, donde dos ciudadanos estadounidenses fueron asesinados por agentes en acciones videograbadas.
La reacción a las muertes produjo un serio descalabro político para el gobierno Trump, que llevó al retiro de 700 agentes de la Patrulla Fronteriza –parte del contingente de tres mil elementos enviados originalmente–, al congelamiento, quizá temporal, de su comandante Greg Bovino y un serio revés personal para Kristi Noem, la secretaria de Seguridad Doméstica, y Stephen Miller, el subjefe de asesores de la Casa Blanca.
Noem viajó el miércoles a la frontera con México para subrayar la importancia de la valla fronteriza y la radical disminución de cruces ilegales, en buena medida para señalar que puede ser útil a pesar de las demandas de destitución por legisladores demócratas y los que se ven como fallos perjudiciales a su causa.
Miller es visto como autor de una política antimigrante demasiado agresiva, una que ha llevado de hecho a un continuo drama humano con impacto en la imagen política del presidente.
Ahora el veterano senador republicano Lindsey Graham propone actuar contra las ciudades santuario, pero bien podría agravar su choque con grupos religiosos pro-migrantes.
Las filmaciones de arrestos de niños, violentos arrestos de personas que llevaban a sus hijos a la escuela, así como videos de niños detenidos, los violentos puntos de control urbanos por agentes sin identificación, enmascarados, armados hasta los dientes, han enfriado gran parte del entusiasmo público por las detenciones masivas.
Los reportes sobre muertes en centros de detención, las detenciones de estadounidenses por su apariencia física o las amenazas por atreverse a filmar a los agentes han sido chocantes, por lo menos. Y el creciente choque del gobierno Trump con líderes de opinión, a comenzar con el Papa León XIV, y una gran parte del sector religioso del país.
El costo político es tal que ahora los republicanos comienzan a preocuparse por el ya más probable que posible impacto negativo en las elecciones de noviembre próximo.
Por lo pronto, las encuestas sobre el respaldo al gobierno Trump comienzan a arrojar resultados consistentemente negativos, con la popularidad del mandatario en apenas 35% en las más negativas.
Cierto que lo migratorio no es el único factor político en un país donde hay una creciente sensación de crisis económica, política y democrática, pero esa era su carta ganadora.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE