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México ya no puede entenderse únicamente como una maquila de exportación, sino como una pieza clave dentro de la cadena regional de ensamblaje
01:50 jueves 21 mayo, 2026
San Luis
México dejó atrás desde hace décadas el modelo de manufactura barata y actualmente se ha consolidado como una potencia manufacturera sofisticada e integrada a las cadenas productivas de América del Norte; así lo señaló Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Durante una entrevista para el noticiero Así las Cosas, explicó que el país ha transitado desde los esquemas de manufactura de bajo costo característicos de los años setenta hacia un modelo de producción mucho más complejo, transformación que se aceleró a partir de 1994 con la entrada en vigor del tratado de libre comercio en América del Norte.
En ese sentido, sostuvo que México ya no puede entenderse únicamente como una maquila de exportación, sino como una pieza clave dentro de la cadena regional de ensamblaje.
Como muestra de ello, indicó que cerca del 38 por ciento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos corresponden a bienes intermedios; es decir, productos que todavía forman parte de otros procesos industriales antes de llegar a su destino final.
Asimismo, destacó que la integración entre ambas economías se refleja también en la dependencia industrial existente en Estados Unidos. Citó, por ejemplo, reportes de asociaciones manufactureras estadounidenses que señalaron que alrededor del 17 por ciento de los bienes industriales y más de dos millones de empleos en ese país dependen del comercio con México.
Además, explicó que la industria automotriz continúa siendo el caso emblemático de esta relación económica, debido a su peso dentro del total de exportaciones nacionales. No obstante, puntualizó que el país también ha registrado crecimiento importante en sectores como maquinaria industrial, equipo eléctrico y productos electrónicos.
De acuerdo con el especialista, parte de este avance respondió a la política comercial estadounidense de los últimos años; particularmente, a las barreras comerciales impuestas a proveedores asiáticos, situación que volvió a México un socio mucho más atractivo para abastecer al mercado norteamericano.
Sin embargo, advirtió que el siguiente gran reto para el país se encuentra en las tecnologías del futuro; especialmente, en la inserción dentro de la cadena de valor de los semiconductores.
Aunque reconoció que ya existe cierto progreso en entidades del norte del país, consideró que México deberá fortalecer su integración tecnológica de la mano de Estados Unidos y Canadá para competir en industrias estratégicas de próxima generación.
Por otra parte, afirmó que Estados Unidos continuará siendo el principal mercado para México; aun así, consideró indispensable impulsar una estrategia de diversificación comercial. Bajo esa lógica, destacó la relevancia de la firma, prevista para el 22 de mayo, de la modernización del acuerdo entre México y la Unión Europea, al considerar que enviará un mensaje importante de apertura de mercados sin abandonar la prioridad económica de América del Norte.
Finalmente, señaló que México mantiene ventajas competitivas importantes; entre ellas, su ubicación geográfica, el acceso preferencial al mercado más grande del mundo y un capital humano con experiencia en manufactura avanzada.
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No obstante, advirtió que persisten desafíos estructurales relacionados con la falta de infraestructura, el fortalecimiento del estado de derecho y la necesidad de mayor certidumbre jurídica para consolidar el potencial industrial del país.